Enseñar arte a distancia

(Por Melanie Mahler y Verónica Behrens, Departamento de Arte de Secundaria)

De repente llegó y esta nueva modalidad se instaló. ¿Cómo se enseña arte a distancia?

Si partimos de la base de que el arte es un lenguaje visual que comunica un contenido que expande sensaciones, y que todo lo que destila del arte se articula con las emociones, tenemos que poder diferenciar aquello que sucede dentro del aula con clases presenciales de lo que estamos transitando ahora que presupone nuevos desafíos y una readaptación de aquel lenguaje que solíamos hablar.

Es como traducir algo que sucede habitualmente. Darle otro sentido, otro color, otras consecuencias, otros destinos y con premisas curriculares completamente diferentes. Para entender esta nueva lógica tendremos que distinguir en primer lugar las clases presenciales de las no presenciales porque allí tenemos al otro junto a nosotros, lo sentimos, lo intuimos. En el aula aparecen cosas que son mágicas, porque todo se articula con la conexión de las emociones y los alumnos se permiten ese espacio para descomprimir la cabeza, compartir una problemática, descubrir aquello que no se atreven a ver y, por sobre todo, mostrarse con el otro, frente al otro, interpelado por otro. La escucha es vital y la mirada entre docente/alumno es la llave para revelar lo oculto. En el aula las clases se ven atravesadas por muchas cosas que son impensadas. Todos estamos en comunión y se siente hasta la energía del otro dentro del aula.

El 15 de marzo nos enteramos que a partir del lunes 16 no íbamos a tener más esta oportunidad (al menos hasta aquel momento iba a ser un tiempo acotado), pero la realidad es que todo esto se extendió y como en un abrir y cerrar de ojos nos vimos comprometidas a tener que leer desde cero algo que aún no habíamos trabajado con tanta intensidad, porque justamente no las precisábamos tanto. Las herramientas digitales cayeron en cuestión de minutos sobre nuestros hombros: Classroom, videoconferencias, tutoriales, grabar procesos de una técnica, digitalizar nuestro material y hacer los contenidos curriculares muy atractivos para que los alumnos en soledad pudieran empezar a trabajar y se sintieran acompañados.

Si partimos de la premisa de que el arte es invención, creación, innovación, improvisación, estamos convencidas que a esta altura desde el Departamento de Arte lo estamos logrando. Pero tuvimos que entender la lógica de este nuevo lenguaje a distancia: entender que NO PODEMOS NORMALIZAR una situación cuando todo es anormal. Esto significa que desde lo curricular y planificado por nosotras en febrero, todos los contenidos se vieron modificados y se READAPTARON en función de esta nueva realidad que no es la normal.

Entender que el alumno se encuentra muchas horas dentro de su casa y que el trabajo de esta manera también se hace más solitario. Entender que no podemos exigir de los alumnos la creación de producciones con materiales propios del mundo del arte, porque no están en este momento a su alcance. Entender que el alumno puede ser muy creativo y sensible frente a su propia realidad y hacer de su vida cotidiana un “acting” artístico y permitirle de esta manera tomarse con nuestra materia algunos “respiros” frente a la gran cantidad agobiante de horas que está frente a la pantalla.

Entendimos esto y muchas cosas más que día a día se van sumando y modificando junto a los relatos de nuestros alumnos que comparten a diario vía videoconferencia, como así también junto a las devoluciones de los trabajos que van subiendo a la plataforma Classroom. Pero toda esta nueva adaptación supone una actitud absolutamente permeable, flexible, empática y sensible por parte nuestra y es este camino que estamos dibujando juntas para que nuestros alumnos no se sientan tan distantes y aislados. Ellos nos extrañan y nosotros a ellos también, porque lo presencial es inigualable. Ahora estamos todos juntos remando para el mismo lado y en equipo nos mantenemos.

Para ello en 4º, 5º y 6º de Secundaria, en líneas generales hemos trabajado por ahora cuatro etapas de trabajo (cada producción demanda entre dos y tres semanas según el curso). La primera fue la de reconocer elementos visuales en los objetos de la casa (del ámbito de la cocina, herramientas, en el jardín, etc.) y descubrir su morfología (para recrearlos con collage de recortes o con dibujos o fotografías). La segunda etapa consistió en producir pigmentos en sus hogares con aquello que tienen a mano entre materiales orgánicos e inorgánicos. En la tercera, identificar situaciones cotidianas en la casa y sortear maneras de mostrarlo visualmente (con dibujo, pintura o fotografía). Se trataba de observar sensaciones personales en tiempo de cuarentena y componer un relato visual (a modo de diario íntimo, libro de artista, historieta o afiche). En la cuarta había que observar lo que a cada uno le gustaría crear y entender la creación con lo que les ofrecían las cosas de la casa (objetos, materiales, sensaciones). La quinta etapa estará ajustada según los intereses de cada alumno en particular para que puedan sostener una producción e imagen/intención personal.

Lo vital es estar junto a los alumnos, escucharlos, entender sus problemáticas, acercarlos a la observación de aquello que en su vida cotidiana aparece como nuevo y hacer de sus rutinas un laboratorio experimental y un cóctel de emociones. Sólo nosotras junto a ellos podremos seguir desafiando las dificultades que puedan surgir en esta nueva modalidad de las clases a distancia; sólo si realmente confiamos en que las emociones aun a distancia se dejan sentir y entrever. De esta manera podremos tejer un nuevo lenguaje y pasarla muy bien a pesar de sentir que estamos lejos.

Los invitamos a conocer algunos de los trabajos realizados por alumnos de 1º, 4º y 5º año de Secundaria.

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